sábado, 10 de agosto de 2013

OBSERVANDO CON OTRO PRISMA

La formación superior en la actualidad tiene connotaciones absolutamente distantes de las que poseían las primeras instituciones universitarias; en la actualidad como ya antes he mencionado, la universidad busca ser comunidad, brindando a sus miembros la oportunidad  de ser acogidos en sus diferentes espacios sin discriminación alguna por sus condiciones o características.

Desde hace mucho tiempo se ha acusado a las universidades de encerrarse en su torre de marfil, o sea, de despreocuparse de los problemas de su entorno;  apreciación que respeto sin compartirla,  pues creo que ahora lo son mucho menos. Las presiones de los organismos financiadores, de la industria que patrocina proyectos, de los gremios profesionales que opinan sobre los planes de estudio, y que ahora certifican, además de otros sectores sociales, obligan a la universidad a trabajar en contacto estrecho con todos estos agentes. La universidad no puede permanecer aislada en los tiempos actuales. En todo caso, se debe cuidar que estas presiones, aparten a la universidad de sus funciones básicas, que no se descuide la formación de los alumnos, la integración de comunidad y la atención a la diversidad.

Las universidades han cambiado notablemente desde que se fundaron en la Edad Media hasta nuestros días. Se han transformado, de pequeñas comunidades de profesores y alumnos, a organizaciones complejas que realizan variadas funciones y en las que conviven grupos con intereses diversos. Por eso, el concepto de universidad ha sido dinámico, y probablemente lo seguirá siendo. Sin embargo, los valores y los principios de los miembros de la universidad, las virtudes de las personas y las virtudes de los estudios, ésos son permanentes. Y el deber de los universitarios es luchar porque prevalezcan sobre presiones y problemas circunstanciales. Así se preservará la universidad como una institución seria y respetable, a la que la sociedad recurrirá, como hasta ahora, con confianza y seguridad, porque sabe que uno de sus principios es servirla con honestidad y desinterés.  Qué actividad más noble y gratificante que construir una universidad en diversidad y la universidad se construye, día a día, con el trabajo de todos sus miembros.

El “rol" de la universidad implica pertinencia, es decir, la capacidad de la universidad para dar respuesta a las necesidades de sus diversos miembros en este siglo,  que, dicho sea de paso, lleva ya una década de camino. Sin embargo, definir cuáles son las necesidades no es una tarea fácil, pues depende de los conceptos de persona y de sociedad de los que se parte como principales factores y que conforman un universo discimil, de tal modo que una determinada característica de la sociedad actual puede resultar deseable desde una óptica, pero problemática desde otra. Asimismo, la definición de lo que las instituciones educativas pueden hacer al respecto depende del concepto que se tenga de educación. Esta situación lejos de limitar la acción de la universidad la fortalece, pues provoca una necesaria discusión en torno a estos temas, haciéndola más dinámica, plural, crítica, libre, diversa. En una palabra: más viva.


No hay comentarios:

Publicar un comentario